jueves, 23 de diciembre de 2010

ESPECIAL PUBLICACIÓN DE NAVIDAD

ESPECIAL PUBLICACIÓN DE NAVIDAD

CRISTALES ROTOS

        Un niño estaba jugando en la calle del barrio donde vivía, estaba jugando a bailar el trompo concretamente. En uno de sus lances el trompo fue a parar al lado de un banco en el cual habían dejado unos litros vacíos. El niño se dirigió al banco y recogió su trompo pero sus ojos se clavaron en las botellas vacías y su mente empezó a forjar ideas  a la velocidad del rayo. Como quien no quiere la cosa, el niño agarró las botellas y se las llevó, mientras caminaba pensaba en lo que podía hacer con dichas botellas (podría meterles un petardo dentro, podría jugar  a  hacer puntería con ellas, podría ponerlas detrás de un coche para que las reviente o podría…) de repente el chaval tiró con fuerza las botellas en mitad de la calle y echó a correr hacia su casa. La adrenalina, la rebeldía y la sensación de haber hecho algo mal corrían por sus venas.


      Al día siguiente por la tarde el niño volvió a salir a la calle, esta vez con una patineta, el chaval pretendía tirarse desde lo alto de una cuesta para recorrer toda la calle de su barrio. Llegó a la cima de la cuesta, se sentó feliz y nervioso en su patinete y se dejó caer suavemente… el patinete empezó a ganar velocidad, más y más velocidad, todo iba sobre ruedas (nunca mejor dicho) hasta que de pronto el patinete se deslizó de la parte de atrás y el niño perdió el control del patinete cayendo al suelo, justamente en la misma parte donde el día anterior el niño había roto los cristales, os podéis imaginar el resto del relato. Ese niño, el cual es ahora un muchacho, tiene cicatrices imborrables en piernas y brazos.

     Personalmente yo no creo ni confío en la suerte solo se que desde aquel día el protagonista de esta historia cada vez que ve cristales rotos y botellas en la calle los recoge y los tira a la basura para reciclarlos.


 

REGALO DE NAVIDAD

Pepe estaba sentado en su coche en la Gran Vía , hacía tiempo escuchando música pues estaba atrapado en un atasco. Estaba lloviendo y era navidad (el día siguiente a noche buena) la calle estaba llena de transeúntes y la decoración navideña de los escaparates de las tiendas y el alumbrado de la Gran Vía proporcionaban una escena lumínica preciosa, típica de esas fechas. Pepe volvía de comprar unos presentes para sus dos hijos y su esposa, tenía prisa por volver a su casa y estar con su familia, quería darles los regalos, quería estar  sentado frente a la chimenea al calor del fuego disfrutando de una plácida y tranquila conversación con su mujer o con sus hijos acompañada de un vaso de buen vino. El coche avanzaba lentamente, a lo lejos Pepe podía divisar un agente de tráfico vigilando la circulación. El coche seguía avanzando poco a poco, Pepe se dio cuenta de que había una calle en la que marcaba la señalización dirección prohibida que si la tomaba podría zafarse del atasco, solo era cuestión de arriesgarse. Tomó esa calle, él conducía tranquilamente y cuando estaba a punto de terminar la calle apareció el agente de tráfico para darle el alto.
-         ¿Sabe usted que se ha metido en dirección prohibida?- preguntó el agente serio.
-         Sí – contestó Pepe.
-         ¿Y por qué lo a hecho?- volvió a preguntar el agente.
Pepe se quedó mudo.
-Bueno le voy a dejar marchar, pero porque yo no quiero darle la Navidad, considere esto como un regalo de Navidad-. Contestó si más el agente y se fue.
Pepe se quedó estupefacto y se juró que jamás volvería  a hacer algo similar.

domingo, 12 de diciembre de 2010

CIBERBULLYING

EL CIBERBULLYING: ACOSO A TRAVES DE LA RED.

¿Qué es el ciberbullying? ¿Una nueva forma de acoso o una forma perversa de relación interpersonal? ¿Las nuevas tecnologías han favorecido la comunicación o más bien asistimos a la paradoja de la incomunicación humana en la llamada era mediática?
Es importante clarificar de qué estamos hablando cuando nos referimos al acoso entre igualas a través de la red, especialmente teniendo en cuenta que Internet configura lo que se ha dado en llamar “el cuarto espacio de socialización”.

A menudo aparecen noticias en los medios de comunicación relatando abusos, grabaciones de agresiones que se cuelgan en Internet, y otros casos de acoso en la red. También sabemos que algunos adolescentes son víctimas de correos electrónicos groseros o de mensajes al móvil amenazantes, son expulsados de los chats donde participan o llamados con motes y criticados e insultados en el Messenger, en los Blogs o Fotologs.

¿De qué estamos hablando?

Es obvio que las nuevas tecnologías de la información han creado una nueva manera de comunicarse. Los niños y jóvenes navegan por un medio donde hay una absoluta falta de referentes y muchas veces son ajenos al riesgo que conlleva una navegación sin unos mínimos de seguridad. Según un estudio, los padres controlan menos sus hijos e hijas en Internet que frente a la TV.
Los centros ya utilizan estas formas de comunicación pero un objetivo también debería ser ayudar a construir una ética cibernáutica.
En la red, como en otras partes, hay desaprensivos, gente que intenta aprovecharse de los demás, y en el caso de los menores puede ser más fácil.

El grooming es una forma de acoso, que empieza en los espacios personales, blogs y chats donde acuden niños y adolescentes. El adulto (agresor) trata de establecer una relación y un control emocional sobre el menor (víctima), normalmente con finalidad sexual. Debemos diferenciar esta modalidad del ciberbullying que también es una forma de acoso en la red, pero entre iguales.

Hablamos de Ciberbullying “cuando un niño o adolescente es atormentado, amenazado, acosado, humillado, molestado de una manera u otra, por otro niño o adolescente mediante el uso de Internet, tecnologías interactivas y digitales o teléfono móvil”. Es necesario que haya menores implicados por las dos partes, o por lo menos el acoso haya estado instigado por un menor en contra de otro menor.
Como en el caso del bullying, no hay ciberbullying cuando se trata de hechos puntuales. Sin embargo, el criterio de “hecho puntual” queda un poco difuminado cuando hablamos de agresiones a través de la red. ¿Podemos considerar puntual el hecho de colgar una fotografía o enviar un mensaje ofensivo? Cada vez que alguien lee el mensaje o visiona el vídeo la agresión se repite.

Los que agreden ¿por qué lo hacen?

Básicamente para reforzar sus conexiones sociales y su status, en el trasfondo a menudo hay una cuestión de poder. Es especialmente virulento en el primer ciclo de la ESO, donde las relaciones entre iguales en el paso de Primaria a Secundaria implican cambios en la formación de grupos y en el estatus social de los adolescentes. También es posible que algún alumno se involucre en estas conductas como “respuesta” al trato humillante que recibe en la escuela por parte de los compañeros.

Otra razón por la que una persona se puede implicar en conductas de acoso es la supuesta “invisibilidad” que ofrece la red. Este hecho potencia la creencia que no “te pueden pillar” y además desdibuja las consecuencias de los propios actos. Hay personas que aprovechan la ausencia física de alguien para calumniarlo, insultarlo o difundir falsos rumores contra él, para estas personas el ciberespacio es un lugar privilegiado para actuar desde el anonimato. La rabia, la envidia, la venganza, la inmadurez, el aburrimiento, la imitación de los modelos adultos, etc. A menudo son el motor de estas conductas de ciberacoso.


¿De qué conductas hablamos?

• Amenazas directas: Acoso por mensajería instantánea o SMS (mensajes amenazadores o desagradables).
• Robo de contraseñas, suplantación de identidad: Alteración de mensajes de la víctima, suplantación en los chats, presentar la víctima como agresor...
• Blogs, fotologs: Cuando se usan para dañar la reputación, publicando fotos reales o trucadas...
• Uso o creación de webs con contenidos ofensivos: Publicación de datos personales,...
• Envío de fotografías o vídeos por email o SMS/ MMS: Grabar hechos de escondidas (en los vestuarios...), contra la voluntad de la víctima.
• Encuestas de Internet: Con voluntad ofensiva.
• En los Juegos multiusuario: Insultos, amenazas, lenguaje obsceno o agresivo.
• Envío de programas basura: virus, suscripción a listas de pornografía, colapso del buzón de la víctima, etc.
Los efectos del ciberbullying sobre la víctima pueden ser peores que las agresiones físicas.

Podríamos pensar que una solución simple sería no conectarse, pero no es tan fácil.

A CONTINUACION OS PRESENTAMOS UN CASO REAL:

Ryan se suicidó en 2003 después de años de agresión psicológica. Era acosado continuamente por ser supuestamente gay, afirma su padre. Tras años sufriendo diversos tipos de acoso, al llegar a la adolescencia una traición de un supuesto amigo tras una confidencia online derivó en la extensión del rumor de que era homosexual por todo el colegio. Una chica que le gustaba tonteó con él online haciéndole creer que le gustaba para después humillarlo en persona cuando él dio el paso fuera de la Red, además de distribuir los mensajes privados que había provocado con su fingido interés por él. Fue más de lo que pudo soportar.

Según palabras de su padre: Una cosa es sufrir bullying y ser humillado delante de unos pocos chicos. Una cosa es sufrir el rechazo de una chica y ver tu corazón destrozado. Pero tiene que ser una experiencia totalmente distinta a la de una generación anterior, cuando este dolor y esta humillación son ahora contemplados por una audiencia muchísimo mayor de adolescentes online. Creo que mi hijo habría sobrevivido a estos incidentes de no haber tenido lugar en Internet.