martes, 25 de enero de 2011

TRÁFICO DE BEBES

TRÁFICO DE BEBES:
Naciste el 7 de marzo de 1969 a las 6hs05min, en la Clínica MARINI, en el barrio de Palermo, situada en la Capital de la Argentina. Escuché tu llanto “vital”, te tuve en mis brazos durante 2 días PERFECTO y SANO. Pero...el 9 de marzo a la madrugada, el mismo pediatra, que luego de tu nacimiento se encargó de revisarte para luego venir a decirme: ¡la felicito, ha tenido un varón perfecto: “no le falta nada, ni le sobra nada”! (textuales palabras de él), dos días después volvía para decirme: que mi hijo: “no podía respirar” porque tenía el corazón malformado, que éste se le abultaba en el pecho porque las costillas no se habían cerrado y por eso no podían contener al corazón dentro de su cavidad y que sus pulmones estaban también malformados, o sea un ¡verdadero monstruo por dentro! Nunca me dejó ver a ese bebé, ni siquiera a las 11hs30 cuando dijo que había muerto. Fue reconocido su cadáver, por tu padre, en la morgue, “totalmente cubierto su cuerpo y cabeza por una mantilla, que dejaba al descubierto sólo una carita deformada por dos algodones que le habían puesto dentro de su nariz...” (Reconocimiento ilegal, ya que debe hacerse con el bebé desnudo, para entre otras cosas ¡reconocer su sexo!).

Nunca creí en “tu muerte”, ¡sí en tu robo! Desde entonces no dejé de preguntar, a cuanto pediatra se me cruzaba: si era posible, que un neonatólogo descubriera ¡semejantes malformaciones! recién después de dos días y que hubieses llorado a “todo pulmón” al nacer estando tan enfermo y siempre me daban la misma contestación: ¡IMPOSIBLE!

Es imposible saber cuantos niños son vendidos cada año


¿Cuántos años deben pasar para acabar con esto?

domingo, 23 de enero de 2011

                                                 DILEMA 

Tres amigos van de fiesta a una discoteca, van en coche. Parece que van a ir directos a la discoteca, pero uno de ellos, el amigo que conduce se desvía  y se adentra en un barrio marginal y aparca. Él  quiere comprar cocaína pero no tiene dinero suficiente para comprarla así que pide prestado a sus amigos los cuales no consumen y son contrarios a esa sustancia. ¿Qué deberían hacer?

- Por favor quien lea este suceso que por favor deje si quiere su comentario o idea de lo que se debería hacer.

lunes, 3 de enero de 2011

doce uvas y malauva

DOCE UVAS Y MALAUVA

Estaba reunida toda la familia para tomarse las tradicionales uvas puesto que era nochevieja. No faltaba nadie, titos y titas abuelas, los abuelos, los hermanos, los primos y las primas mayores y también pequeños. Los mayores comían, bebían, charlaban para hacer tiempo hasta las campanadas y los niños correteaban, jugaban y chillaban por el salón de la casa.
-Venga que quedan cinco minutos para las campanadas, ¡¡todos a sus puestos!!- dijo la abuela en voz alta.

Así que toda la familia se situó y cada componente cogió su bolsa con  sus uvas correspondientes (comprobando que el número de uvas era el adecuado), a continuación los cuartos y por fin el sonido de las campanadas acompañado por los chasquidos de las mandíbulas machacando las uvas a toda velocidad. El ritual acabó sin ningún ahogado y entonces empezaron los abrazos, los besos y las lágrimas de emoción y felicidad. Pero algo rompió tanta armonía, unos horribles chillidos proferidos por la niña pequeña más problemática de la familia: Carmen la malauva. En un momento ella sola puso histérica a toda la familia y lo peor es que nadie sabía porque lloraba y gritaba. Al final optaron por no hacerle caso excepto una de sus tías que le preguntó el motivo de su llanto. Carmen le dio a entender a su tía que ella no se había comido las uvas antes de que las campanadas acabasen y por tanto ella había perdido. La tía de Carmen sonrió y le explicó a Carmen que el objetivo de las uvas no era ganar o perder, o quedarse por encima de otros sino reunirse con la familia para despedir el año. Con esa explicación Carmen paró de llorar, se dibujó una sonrisa en su cara y se levantó súbitamente para seguir jugando con sus otros primos.
Si alguien le hubiera prestado atención a esa niña y le hubiera preguntado al momento que le pasaba se abría evitado una situación tan embarazosa e inapropiada.